Rafael González Pacheco

Busto Rafael González Pacheco

El Doctor y General Rafael González Pacheco nació en Santiago de El Burrero, Estado Trujillo, el 7 de enero de 1857. Obtuvo el título de Doctor en Ciencias políticas y Abogado de la Republica en la Universidad Central de Venezuela en 1881, después de alistarse en el en el ejército revolucionario de los generales Pulido y Ayala donde estrena armas en la Campaña del Centro. Fue uno de los principales caudillos andinos del Partido liberal al final del siglo XIX.

En 1896 se le nombra Gobernador de Trujillo. y al año siguiente con la personalidad cívica y de buen militar que ostenta dada su vasta preparación sustituye al veterano jefe liberal Santana Saavedra, proclamándosele así como líder indiscutido del liberalismo trujillano, en Trujillo, el 6 de abril de 1898, sin embargo este cargo no puede ejercerlo sin resistencia y por eso tiene que enfrentarse militarmente contra las fuerzas restantes savedristas.

En 1899, mientras permanece en Caracas según órdenes del presidente Ignacio Andrade, en ese mayo regresa a Trujillo con un ejército de 1600 hombres que gracias a su carisma o capacidad recluta en 48 horas, para oponerse a la invasión castrista, que desde la frontera occidental viene en marcha forzosa.

Al estallar la conocida Revolución Libertadora, que dirige a nivel nacional el banquero general Manuel Antonio Matos, el larense Amábile Solagnie con su tropa se levanta para acompañar a Matos, por lo que el trujillano entabla varios combates contra el insurrecto y su seguidor Colmenares, sobretodo en la línea del ferrocarril que va a Tucacas y en el propio Barquisimeto (1-6-1902), que defiende.

Al tomar el poder la Revolución Liberadora a mando de Cipriano Castro es nombrado Presidente del Estado Lara. Ocupó la Presidencia en condiciones difíciles, no había rentas y todavía quedaban revolucionarios en armas en el Estado.

Reemplazó al, General Jacinto Lara, caudillo muy estimado. La mayoría de los empleados renunciaron sus cargos, desconocieron la autoridad policial, algunos militares y ésta se vio atacada, en las calles de la ciudad. González se impone, prende a los insurrectos y restablece la tranquilidad.

Como Magistrado supo salvar inconvenientes con la misma facilidad con que había vencido en los combates.

En los cortos períodos que le dejaban libres las contiendas revolucionarias, y a pesar de las escasas rentas, reorganizó el Hospital de Barquisimeto, efectuó reparaciones en las calles y el puente “Bolívar”, construyó el puente de acero sobre el río cerca de Yaritagua, reparó el camino de Cabudare a Barquisimeto y realizó el Tercer Concurso Industrial de Lara.

El  2 de junio de 1903 pudo decir sin faltar a la verdad, en la proclama de despedida, lo siguiente: “Vuelvo, a la vida civil. Mi humilde espada ha quedado sin mancha en la contienda. Enemigo de las políticas personales, mi política se ha inspirado en la política nacional. Educado en la escuela de la cultura social, he sido conciliador por temperamento y he buscado la armonía de los intereses públicos.”

Al entregar la Presidencia de Lara asumió la del Estado Carabobo, que ejerció por pocos meses debido a su designación como Comandante de Armas del Estado Lara. Distinguido con esta nueva investidura volvió a Barquisimeto, donde había dejado muy hondas simpatías y le hicieron una insólita recepción.

Rafael Gonzalez Pacheco en vida

Rafael Gonzalez Pacheco en vida

Finalmente Rafael González Pacheco muere el 17 de diciembre (como Bolívar) en Caracas, de 47 años (como Bolívar). Apagó su luz en la hacienda Tócome, aunque hubo decreto de duelo nacional y de los Estados, mientras el Presidente Gómez luego ordenó colocar sobre la tumba del ínclito militar un monumento conmemorativo, con su busto, en recuerdo del héroe y mientras él reconoce que González “lo sacrificó todo por su patria, por su nombre y por su gloria”. Considerado el Sucre de nuestras guerras civiles, como político y militar “probaba su gran valor, pues intrépido entraba en el fuego y daba aliento a sus compañeros”, por lo que “supo mantenerse en el digno nivel de la justicia”. Alto, delgado, pálido, de gran personalidad moral, hombre de soluciones inteligentes, como dije vivió y muere en la pobreza, a la sombra de su bandera y rodeado de intelectuales, a quienes como militar culto y abogado gustaba oír para sacar conclusiones oportunas. En su tiempo era de otra visión política, siendo un verdadero hidalgo de la guerra con la gentileza y el heroísmo de un caballero medieval.

Lapida de Rafael Gonzalez Pacheco

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Chica treintañera, de Caracas - Venezuela

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